El gas natural es primariamente metano, un gas de efecto invernadero tan potente, que atrapa 85 veces más calor que el CO2. Debido a las fugas de metano durante el proceso de fractura hidráulica, el fracking alcanza a ser peor que la quema de carbón,método todavía vigente en muchos países.
Por otra parte, está totalmente comprobado que incluso con los pequeños escapes en el sistema de producción y distribución del gas natural, estos pueden tener un gran impacto a nivel climático, el suficiente como para echar por tierra todo el beneficio de la conmutación de la producción de energía térmica por carbón a gas.

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